Cochabamba escondida
Y poco puedo contar de Cochabamba. Quizá por nuestro cansancio o quizá porque se nos abrió como una ciudad que no quiere ser conocida, pero lo cierto es que no tuvimos mucho interés en conocer el lugar de la ‘eterna primavera’. Una gran estatua, a semejanza del Cristo de Sao Paulo, da la bienvenida, desde las alturas, al visitante. Abajo, la Plaza de Armas 14 de septiembre aglutina toda la vida de la ciudad. Rodeada de palmeras y árboles de alegres colores.

Parece mentira, pero la ciudad celebraba en ese momento el Día Internacional del Turismo. Pese a estar llena de puestos que invitaban a recorrer el departamento, la información que facilitaban era exigua, como si no tuvieran ganas de atraer a los turistas. Lo único que nos llamó la atención fue el Palacio Portales, en la zona Queru-Queru, que iba a ser la morada del ‘rey del estaño’ o sea de Simón Patiño. Nada hacía presagiar que este vendedor se convertiría en el hombre más adinerado de toda Bolivia. Pero así fue. Encontrar una veta de estaño fue su secreto. El palacio que ordenó construir y que no llegó a ocupar es hoy la sede de la Fundación Patiño y un buen exponente de un lujoso pasado.
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